De recorrer los barrios a contar Carabobo en redes con menos vergüenza y más vistas

Recorrer una ciudad también puede ser una forma de volver a conocerla. José Echeverría lo ha hecho durante los últimos dos años con una cámara, caminando por barrios, pueblos y comunidades de Carabobo para contar lo que encuentra en esos lugares y, sobre todo, acercarse a las personas que hacen vida allí.

Echeverría, licenciado en Comunicación Social y creador de las redes sociales Dato en corto, asegura que su proyecto nació de la necesidad de reencontrarse con Valencia y con el estado Carabobo desde una perspectiva distinta.

“Todo esto nació de ese espíritu de poder conocer y reencontrarme verdaderamente con la ciudad de Valencia, pero sobre todo con el estado Carabobo”, explicó.

Su recorrido no se ha concentrado únicamente en señalar las carencias de las comunidades. También busca encontrar historias de personas que continúan trabajando y construyendo sus espacios pese a las dificultades.

“Me he ido consiguiendo con gente muy buena dentro de esas comunidades, gente que le pone muchísimo corazón y que sigue trabajando no solo por el beneficio propio, sino por toda una comunidad”, señaló.

Cuando las redes también cuentan la historia de una ciudad

En ese recorrido apareció Marcos Lucena, historiador con quien Echeverría comenzó a combinar dos maneras de mirar el territorio.

Mientras el creador de contenido llegaba a una comunidad y encontraba personas, calles y situaciones que llamaban su atención, Lucena aportaba información sobre el origen de esos lugares, sus calles y los acontecimientos relacionados con ellos.

La colaboración terminó convirtiéndose en una serie de videos sobre Carabobo que mezclan actualidad, memoria e identidad.

“Él, al lugar donde yo llegaba y decía que había gente feliz, que la estaba pasando bien o que estaba trabajando, que le estaba poniendo corazón, me decía de dónde databa la calle, cuántos años tenía, quién pasaba por ahí”, relató Echeverría.

La fórmula les permitió conectar la historia de los espacios con la manera en que actualmente los viven sus habitantes.

Para Echeverría, allí existe una posibilidad para quienes crean contenido sobre sus ciudades: contar el presente sin desprenderlo de la historia que lo explica.

La vergüenza como primer obstáculo

Después de dos años experimentando con formatos, publicaciones y colaboraciones, Echeverría decidió compartir parte de ese aprendizaje en un taller dirigido a personas interesadas en comenzar o fortalecer sus proyectos digitales.

El encuentro se denomina Menos vergüenza, más vistas. El nombre parte de una idea que atraviesa su experiencia frente a la cámara: muchas personas tienen algo que contar, pero el miedo a exponerse termina frenando el primer paso.

“No importa de dónde vengas, en qué lugar te hayas desarrollado a nivel académico, no importa en qué lugar vivas o estés, siempre tenemos una historia importante por contar”, sostuvo.

Para el creador, la autenticidad es una herramienta fundamental. No se trata de construir frente a la cámara un personaje distinto al que existe fuera de ella, sino de encontrar una forma propia de comunicar.

“Vamos a ser lo más auténtico posible”, afirmó.

El taller abordará también la planificación de contenido, uno de los principales obstáculos para quienes comienzan a producir material para redes sociales.

Echeverría plantea que muchas personas se enfrentan a la idea de que deben publicar diariamente, grabar y editar constantemente, aunque no tengan conocimientos previos.

“Te vas a dar cuenta de que es mucho más fácil que eso que tienes solamente en tu cabeza y en tus pensamientos, porque eso es muchas veces lo que nos juega en contra”, explicó.

Qué, cómo y para qué comunicar

Más allá de aprender a grabar o editar videos, Echeverría considera que la creación de contenido necesita una estrategia previa.

Su metodología parte de tres preguntas: qué se quiere comunicar, cómo se va a comunicar y para qué se hace.

“Es una ruleta de oro que conocen muchísimo los comunicadores, que es el qué, el cómo y el para qué”, explicó.

A su juicio, esas preguntas pueden aplicarse tanto a una persona que comienza a publicar videos como a un medio de comunicación o una empresa.

En el caso de un medio, por ejemplo, considera necesario definir primero cuál será su línea y cómo quiere comunicarla antes de comenzar a producir contenido de manera improvisada.

“Si tienes ese pensamiento ya claro de cómo lo vas a comunicar y cuál va a ser tu línea, va a ser mucho más fácil que llegues a un producto final de calidad”, señaló.

Para Echeverría, la viralidad tampoco debería ser el único objetivo. Un contenido puede alcanzar muchas reproducciones y no necesariamente construir una relación con su audiencia.

En su caso, la metodología parte de una pregunta concreta: qué quiere comunicar sobre la ciudad y cómo puede hacerlo a través de videos relacionados con la idiosincrasia local.

“La autenticidad va naciendo cada vez que te enfrentas a la cámara”, sostuvo.

Una ciudad que vuelve a recorrerse

La experiencia de recorrer Carabobo también modificó la percepción que Echeverría tenía de algunos sectores de Valencia.

Aclara que su visión no pretende convertirse en un estudio académico sobre la ciudad, sino en una crónica construida a partir de lo que observa durante sus recorridos.

“Yo esto lo relato a modo de crónica, es decir, lo que yo voy viendo es lo que voy contando. No tengo un basamento teórico profundo, pero sí palpo la realidad de la calle”, explicó.

Desde esa mirada, asegura haber encontrado sectores que hoy puede recorrer con mayor tranquilidad que años atrás.

“Me la he conseguido con la fortuna de que ha estado mucho más segura que esas zonas donde antes tú decías: ‘No, yo aquí no me meto ni loco’”, relató.

Echeverría reconoce que la percepción de seguridad sigue estando acompañada de precauciones, especialmente por el estigma que arrastran algunas comunidades después de años asociadas con la violencia.

Sin embargo, considera que volver a caminar esos lugares permite descubrir una realidad que no siempre coincide con la imagen que se construyó sobre ellos.

Romper los estigmas también acerca a las personas

Uno de los aspectos que más destaca de sus recorridos es la posibilidad de romper las barreras que durante años separaron a distintos sectores de Valencia.

Echeverría relató el caso de una persona que creció en una zona popular de la ciudad y cuyos amigos vivían en sectores distintos. Durante años, los encuentros se producían en la universidad o en las zonas consideradas más seguras, porque sus amigos no visitaban su comunidad.

La situación cambió cuando las nuevas generaciones comenzaron a desplazarse entre esos sectores.

“Yo ni siquiera les decía que vinieran para acá porque era inseguro. Entonces ahorita que ya han pasado varias generaciones, mis hijos siguen estudiando en la universidad y ya muchos de ellos los pueden visitar aquí porque se rompió con ese estigma de la inseguridad”, contó.

Para Echeverría, ese cambio tiene una consecuencia que va más allá de poder transitar por una calle o sacar un teléfono para grabar.

También permite que personas de distintos sectores vuelvan a encontrarse y conozcan espacios de la ciudad que antes permanecían fuera de sus recorridos cotidianos.

“Creo que seguimos todavía con muchísima esperanza, pero sobre todo con muchísimas ganas de seguir construyendo nuestra idiosincrasia”, afirmó.

Esa mirada es la que intenta trasladar a sus contenidos: una Carabobo que puede ser contada desde sus problemas, pero también desde las personas que permanecen en sus comunidades, trabajan en ellas y construyen allí sus propias historias.

Un taller para quienes quieren comenzar

La experiencia de Dato en corto y las colaboraciones con Lucena dieron paso a Menos vergüenza, más vistas, un taller que busca compartir herramientas para quienes todavía no encuentran la manera de comenzar a crear contenido.

El encuentro está previsto para el sábado 3 de octubre, a las 10:00 a. m., en Casa Jardín, en San Esteban, Valencia. La entrada tiene un costo de 10 dólares, de acuerdo con la información suministrada por Echeverría.

Más allá de las herramientas técnicas, el creador plantea que el principal objetivo es que los participantes salgan con la motivación necesaria para comenzar.

“Se va a llevar sobre todo la motivación de querer empezar y herramientas para poder empezar”, explicó.

La propuesta parte de una idea sencilla: antes de pensar en las reproducciones, los algoritmos o la posibilidad de hacerse viral, cada creador necesita saber qué historia quiere contar y encontrar la manera de hacerlo desde una voz propia.