La industria de Carabobo enfrenta una nueva etapa de paralización marcada por los cortes eléctricos. La Cámara de Pequeños y Medianos Industriales y Artesanos del Estado Carabobo (Capemiac) aseguró que las empresas están operando bajo condiciones que reducen hasta en 85 % su capacidad productiva y dificultan incluso garantizar condiciones básicas para los trabajadores.
María Auxiliadora Ávila de López, presidenta de Capemiac, pidió al Gobierno nacional atender la situación y visitar las empresas y zonas industriales del estado para conocer directamente las condiciones en las que opera el sector.
“Carabobo ha colapsado. Tenemos una crisis. Los empresarios no estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo condiciones para poder producir”, afirmó.
La dirigente gremial señaló que la situación trasciende la pérdida de horas de producción. A su juicio, los cortes eléctricos también están deteriorando la calidad de vida de los trabajadores, quienes deben cumplir sus jornadas en medio de interrupciones que también afectan sus hogares.
Empresas enfrentan hasta 10 horas diarias sin electricidad
Capemiac señaló que las empresas afiliadas a la organización están enfrentando racionamientos eléctricos de entre seis y 10 horas diarias. La cámara agrupa a unas 360 empresas del sector industrial y artesanal de Carabobo.
Ávila de López sostuvo que las interrupciones impiden mantener una operación estable y generan un escenario en el que los gastos de las empresas continúan acumulándose aunque las líneas de producción permanezcan detenidas.
“Una empresa no está generando ganancia. Tú me mandas a autogestionarme y tienes que salir a pedir un crédito para comprarte una planta eléctrica. ¿Cómo pagas el crédito si no produces?”, cuestionó.
La dirigente agregó que las empresas deben continuar cubriendo nóminas, impuestos y compromisos con proveedores aun durante los períodos en los que las operaciones permanecen paralizadas.
El problema también alcanza a los equipos. Según Capemiac, las interrupciones y posteriores restituciones del servicio pueden ocasionar daños en las máquinas y elevar los costos asociados con la reactivación de las líneas de producción.
La cámara también mencionó dificultades relacionadas con el suministro de gasoil para los equipos de generación eléctrica. Ávila de López aseguró que existen períodos en los que las empresas no pueden mantener operativas sus plantas debido a las dificultades para obtener combustible.
Trabajadores llegan a las empresas sin haber descansado
Para la presidenta de Capemiac, el impacto de la crisis energética no puede medirse únicamente en toneladas producidas o en horas de funcionamiento de una máquina.
“Trabajamos con seres humanos, no nada más con máquinas”, afirmó.
La dirigente explicó que los trabajadores enfrentan dificultades tanto en sus hogares como en sus lugares de trabajo. Algunos llegan a las empresas sin haber podido descansar adecuadamente debido a los cortes eléctricos y sin posibilidades de calentar sus alimentos durante la jornada.
“Un trabajador que no tiene dónde calentar la comida, un trabajador que llega a la empresa y no hay luz, que se va a su casa y no hay luz y que tiene que regresar a su empresa y no hay luz”, describió.
Capemiac considera que esta situación termina afectando la productividad y las condiciones laborales de miles de trabajadores vinculados al sector industrial.
Ávila de López también cuestionó la distancia entre los anuncios sobre generación eléctrica y la realidad que enfrentan las empresas.
“Escuchamos a los expertos en la materia donde dicen que estamos generando más megavatios, pero no tenemos luz. Explíquennos cómo funciona eso. Ustedes tienen que decirle al de la calle cómo funciona eso”, expresó.
Capacidad productiva reducida en más de 85 %
Ante la consulta sobre el impacto de los cortes eléctricos en la productividad, Ávila de López estimó que la reducción supera 85 %. Explicó que muchas empresas ya venían trabajando alrededor de 30 % de su capacidad y que las nuevas interrupciones profundizaron las dificultades operativas.
“En más de un 85 %. Porque hablábamos de que veníamos operando un 30 %. Aquí nadie está produciendo lo que debería producir”, sostuvo.
La cifra corresponde a una estimación presentada por la presidenta de Capemiac durante su pronunciamiento. La dirigente no detalló una metodología para calcular ese porcentaje ni especificó si aplica de manera uniforme a todas las empresas afiliadas.
La reducción de la actividad ocurre mientras los costos de operación permanecen activos. La nómina, los impuestos y los compromisos con proveedores continúan, aunque las máquinas permanezcan detenidas.
Para Capemiac, esta situación coloca a las pequeñas y medianas industrias ante una ecuación difícil de sostener: deben asumir gastos adicionales para generar su propia electricidad mientras sus ingresos disminuyen por la reducción de la producción.
El llamado del sector al Gobierno nacional
La cámara pidió al Gobierno nacional acudir a Carabobo y recorrer las zonas industriales para conocer las condiciones en las que trabajan las empresas.
“Carabobo históricamente ha sido el corazón industrial de Venezuela y se está apagando”, señaló el comunicado leído por la organización.
Capemiac advirtió que la paralización industrial tiene efectos que van más allá de cada empresa. La cámara sostiene que la reducción de la producción afecta el empleo, la actividad económica y la recaudación.
“Sin empresa no hay empleo, no hay producción, no hay recaudación, no hay país”, expresó la organización.
El gremio rechazó que la solución pueda trasladarse completamente a las empresas mediante la compra de plantas eléctricas y otros mecanismos de autogestión.
“Las empresas no son el Estado. Podemos colaborar, pero no asumir la autogestión de servicios básicos a un nivel que haga inviable la operatividad”, planteó Capemiac.
La organización pidió respuestas estructurales y garantías para recuperar la capacidad operativa de las industrias. Para el sector, el objetivo no es únicamente resistir los cortes, sino volver a producir bajo condiciones que permitan mantener los empleos y la actividad económica.
“No estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo condiciones para poder producir”, reiteró Ávila de López.

