Santa Inés tiene un problema de cloacas y huecos que esperan respuesta

Las cloacas desbordadas, los botes de agua y el deterioro de las calles forman parte de los problemas que enfrentan los habitantes del sector 5 de Santa Inés, en el municipio Valencia. Los vecinos aseguran que varias de estas situaciones se repiten periódicamente y reclaman atención de Hidrocentro y de las autoridades locales.

Mireya Bizamón, habitante de la comunidad, explicó que la principal problemática actualmente está relacionada con el colapso de la red de cloacas. Aseguró que varias alcantarillas permanecen tapadas desde hace más de 15 días y que el desbordamiento afecta directamente a las viviendas.

«Esta es la principal y están todas tapadas. No podemos estar así con esa pudrición». La situación también afecta a una vecina cuya vivienda se encuentra frente a una de las cloacas desbordadas. Según Bizamón, el mal olor ha llegado al interior de la casa y la mujer debe dormir en el patio debido a las condiciones en las que se encuentra el inmueble.

En su vivienda, el problema también ha obligado a modificar las actividades cotidianas. El olor se extiende hacia los espacios delanteros de las casas, por lo que los vecinos prefieren permanecer en el patio para comer y dormir.

Los problemas se repiten a lo largo del tiempo por una falta de mantenimiento a toda la red de aguas negras / Foto: Armando Díaz

El colapso de una cloaca afecta a otras

Bizamón aseguró que el problema no se limita a un solo punto. Varias cloacas ubicadas en el sector presentan desbordamientos y, según explicó, el colapso de la tubería principal termina afectando al resto de la red.

La vecina afirmó que una situación similar ocurrió aproximadamente seis meses antes. Aunque los habitantes han reportado el problema a través del consejo comunal, hasta ahora no cuentan con una fecha para la intervención de Hidrocentro.

De acuerdo con su relato, la empresa requiere previamente un informe elaborado por los responsables comunitarios para autorizar la entrada del personal encargado de realizar los trabajos.

Bizamón indicó que el vocero del consejo comunal ha realizado diligencias para solicitar la intervención, pero los vecinos todavía esperan una respuesta.

Las cloacas estancadas se vuelven un reservorio de gusanos, moscas y otros elementos que generan enfermedades / Foto: Armando Díaz

Un bote de agua limpia

El deterioro de los servicios no se limita a las aguas servidas. Noris Márquez, residente de la calle 88 del sector 5, denunció un bote de agua limpia frente a su vivienda que, según explicó, comenzó después de unos trabajos realizados en una tubería en la zona de Flor Amarillo.

Márquez aseguró que la ruptura se produjo aproximadamente hace seis meses y que la presión del agua habría provocado el daño. «Se reventó la tubería. La fuerza del agua es demasiado».

La vecina explicó que no ha podido asumir por cuenta propia la reparación y tampoco ha realizado una denuncia formal ante Hidrocentro. Mientras tanto, el agua permanece acumulada en las inmediaciones de la vivienda y genera humedad y moho.

Márquez también recordó una antigua propuesta para construir un pozo de agua limpia que, según afirmó, fue planteada durante reuniones comunitarias, pero nunca llegó a concretarse. Actualmente, aseguró que el suministro de agua llega a la comunidad los lunes y jueves, mientras el agua sigue brotando por la brocal.

Huecos dificultan el acceso a una iglesia

A los problemas de cloacas y agua se suma el deterioro de la vialidad. Maribel Ardila, integrante de la comunidad, denunció que el acceso a la iglesia Santa Inés Mártir, ubicada en el sector permanece prácticamente intransitable debido a un hueco que tiene aproximadamente cuatro meses.

La afectación también estaría relacionada con un bote de agua ubicado en las cercanías de una invasión correspondiente al sector 4. La combinación de humedad y deterioro de la vía habría agravado las condiciones del pavimento.

«Ya no hallan cómo pasar y se les dañan los vehículos. Ya tenemos varios que le ha dañado el tren delantero», La situación afecta especialmente a quienes acuden a la iglesia. La dirigente comunitaria aseguró que tanto el sacerdote como otros feligreses han tenido dificultades para acceder al templo.

Ardila recordó que las calles fueron acondicionadas hace aproximadamente cuatro años, cuando se construyó e inauguró la iglesia. Sin embargo, considera que el deterioro volvió a aparecer con rapidez.

Problemas en los ocho sectores

El deterioro vial no estaría concentrado en una sola calle. Ardila aseguró que los ocho sectores que conforman la comunidad presentan distintos problemas relacionados con las vías, las cloacas y otros servicios.

Los vecinos afirman que los consejos comunales funcionan como enlace para llevar las denuncias ante las instituciones correspondientes. Sin embargo, consideran que las gestiones realizadas hasta ahora no han generado soluciones concretas.

Los que visitan la iglesia en carro sufren los embates del enorme hueco en su entrada / Foto: Armando Díaz

En el caso del hueco frente a la iglesia, Ardila aseguró que han transcurrido cuatro meses sin una respuesta definitiva. «Pienso que no les interesamos, que no toman en cuenta de verdad la necesidad del pueblo».

Mientras esperan la intervención de los organismos responsables, los habitantes de Santa Inés continúan conviviendo con aguas servidas desbordadas, tuberías rotas, humedad y calles deterioradas. Para quienes viven en el sector, el problema no se limita a una falla puntual de servicios, sino a una acumulación de deficiencias que condiciona actividades tan básicas como dormir, comer, desplazarse o acceder a sus viviendas y espacios comunitarios.