El Gobierno de Estados Unidos expresó su respaldo formal a la decisión de la administración de Delcy Rodríguez de retirar a Venezuela del Estatuto de Roma y de la Corte Penal Internacional (CPI).
A través de un pronunciamiento oficial, Washington aprovechó el anuncio para reiterar sus duras críticas contra el organismo internacional, al que catalogó como una instancia «corrupta», «sin valor» y carente de legitimidad. El Departamento de Estado indicó en sus redes sociales que la salida de Venezuela se alinea con los objetivos impulsados por la administración de Donald Trump orientados a «desmantelar» la corte de La Haya.
Cuestionamientos al tribunal y procesos judiciales en EE. UU.
La diplomacia estadounidense argumentó que la investigación preliminar y formal abierta contra Nicolás Maduro desde 2018 no ha arrojado resultados concretos, cuestionando la asignación de recursos a casos de naciones que cuentan con sistemas judiciales propios. Asimismo, la administración de Trump defendió que los procesos contra el exmandatario venezolano deben sustanciarse dentro del sistema judicial de Estados Unidos —donde se encuentra detenido— y reiteró su llamado a otros países miembros para abandonar el tratado internacional.
Esta reacción se produce un día después de que el Ejecutivo venezolano, bajo la gestión de Delcy Rodríguez y el canciller Félix Plasencia, notificara formalmente a la Organización de las Naciones Unidas su decisión «firme e irrevocable» de denunciar el Estatuto de Roma, argumentando un sesgo geográfico desproporcionado en detrimento de los países del sur global.

