El color vinotinto como eje de identidad en la nueva imagen de VP

La madurez industrial ha encontrado un nuevo lenguaje en Valencia. Este jueves 16 de abril, el Teatro Municipal fue el epicentro de la presentación del rebranding de Venezolana de Pinturas (VP), una empresa que con 72 años de historia ha decidido que la renovación es la clave de su permanencia.

Ante un auditorio compuesto por gremios empresariales, clientes y colaboradores, la marca reveló una identidad que abraza la modernidad sin soltar las raíces que la han posicionado como referente en la fabricación de recubrimientos.

El CEO del Grupo Químico, Víctor Matute, señaló que este cambio responde a un plan estratégico de crecimiento y evolución para aumentar la competitividad en el mercado actual.

Francisco Acevedo, director del grupo, recordó que tras la adquisición de la compañía hace 18 meses, el objetivo primordial ha sido reposicionar la marca. La incorporación del color vinotinto en la paleta visual no es casual: responde a una intención deliberada de conectar con la pasión y la identidad del venezolano contemporáneo, integrándola al histórico azul, amarillo y rojo de la organización.

En términos de impacto económico, VP se consolida como un motor de empleo en la región, sosteniendo 200 puestos directos. Su capacidad instalada permite una producción de un millón de galones al mes, abasteciendo a una red de 37 franquicias distribuidas en toda la geografía nacional.

Marisla Alvarado, gerente de mercadeo, explicó que la famosa «mariposa» de la marca ha evolucionado para hablarle a un público más joven, manteniendo líneas consolidadas como Ken (Clase A), Dominó (Clase B) y Colonial (Clase C), adaptándose así a todos los estratos de consumo.

Este movimiento empresarial ocurre en un contexto de reconfiguración del sector privado venezolano, donde las marcas tradicionales buscan fórmulas para trascender la nostalgia y convertirse en opciones vigentes de diseño y tecnología. Con una oferta de más de 100 colores y soluciones personalizadas, Venezolana de Pinturas cierra sus primeras siete décadas demostrando que la calidad y el servicio son los únicos elementos que, a pesar de los cambios de logo, deben permanecer inalterables.