Kim Yo-jong, influyente hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, acusó este miércoles a Japón de llevar a cabo una «transformación en un Estado de guerra», en momentos en que Tokio refuerza de manera significativa su postura militar en el Pacífico y abandona gradualmente su histórica condición pacifista de posguerra. En un comunicado difundido por los medios estatales, la alta funcionaria advirtió que el liderazgo de Pyongyang establecerá opciones militares adicionales frente a lo que calificó como una grave amenaza, señalando directamente el incremento del presupuesto de defensa japonés y la reciente adquisición de armamento estratégico.
Las declaraciones de la funcionaria norcoreana se producen un día después de que el gobierno nipón aprobara su nuevo Libro Blanco de Defensa y de que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, afirmara que las fuerzas armadas del país asiático necesitan reforzarse con un alto sentido de urgencia ante los desafíos de seguridad regional. En el documento oficial, Tokio describe a Corea del Norte como una amenaza inminente para su territorio, al tiempo que advierte sobre las crecientes tensiones con China y Rusia en el escenario geopolítico actual.
El trasfondo del endurecimiento retórico de Pyongyang incluye la reciente realización de ensayos con misiles de crucero de largo alcance Tomahawk por parte de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, así como la participación del país en maniobras militares conjuntas en la región del Pacífico. Ante estas acciones, Kim Yo-jong sostuvo que Tokio busca formular capacidades de ataque preventivo, recordando además el legado histórico de la ocupación colonial japonesa en la península coreana y asegurando que su país no permanecerá como un observador pasivo frente a la evolución militar nipona.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Japón defendió la legalidad y el alcance de sus medidas de rearme a través de un comunicado oficial en el que rechazó las acusaciones directas. Las autoridades japonesas subrayaron que sus capacidades de defensa se mantienen dentro de los límites estrictos de la Constitución pacifista y el derecho internacional, enfatizando que el propósito de las adquisiciones militares no es amenazar a otras naciones, sino prevenir conflictos armados en la región bajo un estricto principio de autodefensa.
El incremento de la tensión geopolítica en el noreste asiático se enmarca en un contexto de mayor gasto militar por parte de Tokio —que elevó su presupuesto de defensa de manera significativa en los últimos años— y en medio de un deterioro de las relaciones diplomáticas con Beijing y Pyongyang. Mientras China también ha manifestado su preocupación ante el nuevo posicionamiento estratégico japonés, Corea del Norte consolida su postura como potencia nuclear tras el estancamiento de los canales diplomáticos internacionales en los últimos años.

