A casi un mes de los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio, el gobernador del estado La Guaira, José Alejandro Terán, expuso la magnitud de la tragedia interna que paralizó al Ejecutivo regional. En una reciente entrevista, el mandatario confirmó que la mitad de los directores de la gobernación perdieron la vida durante el desastre, y al menos 400 funcionarios policiales quedaron damnificados tras perder sus hogares y familiares.
El severo impacto en el personal y la caída total de las comunicaciones generaron un escenario de «caos» que limitó drásticamente la capacidad de respuesta oficial durante las primeras horas. Gran parte del parque automotor de los cuerpos de seguridad quedó destrozado, y los propios equipos de rescate locales figuraron entre las víctimas mortales. Ante este vacío, Terán reconoció que la mayor cantidad de salvamentos iniciales fueron realizados por el «pueblo organizado», vecinos y héroes anónimos.
Falta de equipos, puente aéreo y clamor ciudadano
El gobernador relató que logró reportarse horas más tarde utilizando el radio de un policía sobreviviente en Catia La Mar, logrando reunirse en la noche con autoridades nacionales en la ZODI local para activar un puente aéreo y traer rescatistas de otras regiones. Sin embargo, su ausencia durante los primeros reportes oficiales del Ejecutivo nacional fue notoria.
Mientras tanto, fuentes de agencias internacionales señalaron que los rescatistas desplegados carecían de vehículos y herramientas básicas para las labores. A la fecha, los habitantes de la entidad costera continúan denunciando la insuficiencia de la asistencia gubernamental, exigiendo de manera urgente apoyo especializado para la recuperación de los cuerpos que aún permanecen sepultados bajo los escombros de las estructuras colapsadas.

