Los indicadores económicos reflejan una realidad devastadora para los hogares venezolanos. Según el último informe del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) cerró junio en 446.304,53 bolívares, marcando un incremento mensual del 11,1 %.
Aunque el costo de los alimentos en divisas experimentó una «ligera disminución técnica» del 2,1 %, situándose en 756,45 dólares —afectada por la dinámica del tipo de cambio—, la realidad para el trabajador promedio es crítica. El salario mínimo legal, estancado en 130 bolívares, mantiene una cobertura insignificante del 0,03 %, lo que el economista Oscar Meza ha calificado como la «pulverización absoluta» del ingreso básico.
Brecha insostenible y el costo de los servicios
La brecha para que una familia de cinco integrantes pueda cubrir los 60 productos de la canasta es del 99,97 %. Esta situación obliga a los trabajadores a depender de bonificaciones, remesas y el sector informal. La presión es evidente: si en mayo se requerían 3.090 salarios mínimos para alimentarse, en junio la cifra ascendió a 3.433,11.
El impacto se agudiza con el costo de los servicios básicos, especialmente el agua potable, cuya necesidad se ha vuelto crítica tras los terremotos. El gasto mensual por este servicio escaló a 13,56 dólares, llevando el costo total indispensable para la subsistencia de un hogar a 770,01 dólares en junio. Los rubros con mayores alzas mensuales fueron las raíces y tubérculos (21,38 %), los granos (15,48 %) y el café (14,60 %).

