El gobierno chino rechazó de manera tajante las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien durante un discurso en horario estelar desde la Casa Blanca sugirió que Pekín habría intervenido en los comicios de 2020 mediante la fabricación de documentos y el robo de datos. Lin Jian, portavoz de la Cancillería china, calificó los señalamientos como una «completa falsedad» y una «campaña de difamación malintencionada» utilizada con fines electorales.
«Pekín no tiene ningún interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos», afirmó Lin en rueda de prensa, instando a Washington a evitar el uso de China como «tema de campaña» y a realizar una «autocrítica» sobre sus propias prácticas de vigilancia global e intervención en asuntos internos de terceros países.
Tensión en la retórica bilateral
El portavoz cuestionó la veracidad de las acusaciones presentadas por la Casa Blanca, señalando que la retórica del mandatario estadounidense carece de fundamento. El gobierno chino evitó pronunciarse sobre si esta escalada verbal tendrá repercusiones en la visita oficial del presidente Xi Jinping a Estados Unidos, programada para finales de septiembre.
La posición de China se alinea con evaluaciones previas de agencias de inteligencia estadounidenses, las cuales habían descartado que actores extranjeros lograran alterar los resultados de los comicios de 2020. A pesar de los documentos desclasificados por la administración Trump, expertos señalan que estas acusaciones se basan en reportes no verificados, mientras que el mandatario utiliza la narrativa de la «amenaza extranjera» para presionar al Congreso a aprobar una ley electoral que restrinja el voto por correo y endurezca los requisitos de identificación antes de los comicios de medio mandato de noviembre.

