Carabobo cuenta con mercancía suficiente para hacer frente a retardos portuarios

A tres semanas de los terremotos del 24 de junio, la actividad económica en Carabobo enfrenta un escenario complejo marcado por la reconfiguración logística y la inestabilidad eléctrica. Tras la drástica reducción de operaciones en el puerto de La Guaira, Puerto Cabello ha absorbido la carga internacional destinada al centro del país, poniendo a prueba su capacidad operativa ante un incremento significativo en el volumen de mercancía.

Ernesto Abbas, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, informó que, si bien se registran demoras promedio de diez días en la entrega de suministros, no existe una situación de desabastecimiento. «Las empresas cuentan con stock suficiente para responder a la demanda mientras se normaliza la situación», aseguró, destacando que el sector privado trabaja en coordinación con el Comité de Puertos y Aduanas (COPA) para destrabar los cuellos de botella mediante la incorporación de nuevas grúas y la optimización del transporte terrestre.

El impacto de las fallas eléctricas

La recuperación económica se ve obstaculizada por la inestabilidad del sistema eléctrico, agravada por los daños que los sismos ocasionaron en la planta Termocarabobo. La pérdida de 600 megavatios de generación, de los cuales una fracción limitada ha sido recuperada, ha derivado en cortes eléctricos frecuentes que superan las seis horas diarias en varios municipios.

Ante esta realidad, Abbas hizo un llamado al sector productivo y a la ciudadanía para hacer un uso eficiente de la energía, evitando el uso innecesario de equipos de alto consumo. «Hoy, el ahorro energético es una necesidad para garantizar la continuidad de las operaciones», señaló el dirigente.

La autogeneración como alternativa estratégica

Como respuesta a las constantes interrupciones, la Cámara de Comercio de Valencia ha relanzado con urgencia el programa «Una Luz para el Comercio». Esta iniciativa busca facilitar, mediante financiamiento bancario —con el apoyo inicial del Banco Nacional de Crédito (BNC)—, el acceso de pequeños y medianos comercios a plantas eléctricas y paneles solares.

El proyecto, que aspira a beneficiar a cerca de 8.000 establecimientos, es visto por el gremio no solo como una ventaja competitiva, sino como una herramienta indispensable de resiliencia frente a una crisis que sigue transformando la dinámica productiva regional.