La Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV) denunció formalmente este lunes la desaparición de siete camiones de carga que transportaban suministros médicos y alimentos desde el estado Bolívar con destino a Caracas. Según los representantes estudiantiles, la flota fue interceptada por organismos de seguridad del Estado mientras transitaba por la ruta hacia la capital, y hasta el momento se desconoce tanto el paradero de los insumos destinados a los damnificados como la ubicación de los conductores.
El presidente de la FCU-UCV, Miguelángel Suárez, expresó su profunda preocupación ante lo que calificó como un secuestro de la ayuda humanitaria. El líder estudiantil denunció que, pese a la urgencia que vive el país tras el doble terremoto del pasado 24 de junio, las autoridades han bloqueado la logística de auxilio que la comunidad universitaria había organizado de manera independiente. Suárez otorgó un plazo perentorio de cinco horas para que el Gobierno de Delcy Rodríguez informe sobre la situación de los vehículos y permita que la carga llegue a su destino final para atender a las víctimas de la tragedia.
Por su parte, la dirigente estudiantil Rosa Cucunuba enfatizó que la universidad ha jugado un papel fundamental en la respuesta a la emergencia desde el primer día, coordinando entregas en zonas críticas como La Guaira, El Junquito y diversos sectores de la capital. Cucunuba rechazó categóricamente cualquier intento de obstaculizar la labor humanitaria de los estudiantes, subrayando que la organización se ha realizado de forma responsable y transparente. «No vamos a permitir que nos retengan los camiones, que impidan la ayuda. Los estudiantes no nos callamos», sentenció ante los medios.
La denuncia ha generado una ola de críticas en diversos sectores de la sociedad civil, que exigen a las autoridades del gobierno interino la liberación inmediata de los suministros. La intercepción de esta ayuda ocurre en un momento donde la escasez de materiales básicos, insumos médicos y alimentos es una realidad palpable en los albergues improvisados de las zonas más afectadas. La comunidad ucevista ha reafirmado su compromiso de continuar con las labores de rescate y distribución, advirtiendo que no cesarán en su exigencia de justicia y respeto a la autonomía de la solidaridad ciudadana ante la catástrofe nacional.
Hasta el cierre de esta edición, no ha habido una respuesta oficial por parte de las autoridades competentes respecto a la localización de los camiones o los motivos de su retención. La comunidad universitaria y familiares de los conductores se mantienen en alerta, aguardando que se esclarezca este hecho que complica aún más la logística de asistencia en medio de una emergencia que ya acumula casi 2.000 fallecidos y decenas de miles de afectados a lo largo de la costa norte del país.

