Octogenaria en Carabobo rompe record mundial

A sus 86 años, Gloria Belandria de Stoppello transformó una pérdida personal en una historia de disciplina y superación que hoy trasciende fronteras. La odontóloga, nacida en Mérida pero radicada en Valencia desde hace décadas, fue reconocida oficialmente por la Guinness World Records tras alcanzar cinco minutos con cuarenta y cuatro segundos en la plancha abdominal, un registro que la ubica como referente en la categoría de “Señora Longeva”.

El reconocimiento no llegó de forma casual. Detrás del logro hay una rutina marcada por la constancia y una decisión tomada en medio del duelo. Hace tres años, tras la muerte de su esposo, Belandria optó por canalizar el dolor en el ejercicio físico. Lo que comenzó como una forma de evitar caer en la depresión se convirtió en un estilo de vida enfocado en el bienestar integral.

Su incursión en la plancha abdominal fue relativamente reciente. Apenas un año antes de alcanzar el récord, comenzó a entrenar de manera específica este ejercicio, motivada por el neurocirujano Fernando Bellera, quien identificó en ella el potencial para competir a nivel internacional. A partir de allí, inició un proceso riguroso de preparación que incluyó evaluaciones formales, jurado certificado y registro audiovisual, tal como exige la organización.

El resultado superó la marca previa establecida por Sarah Blackman, quien había alcanzado cinco minutos con veinte segundos en la misma categoría. La diferencia, aunque parece breve, implicó un esfuerzo físico y mental significativo, especialmente en un rango de edad comprendido entre los 80 y 90 años.

Más allá del récord, Belandria insiste en que su objetivo nunca fue la competencia, sino la salud. Su rutina se sostiene sobre tres pilares: entrenamiento de fuerza, alimentación equilibrada y descanso adecuado. Bajo esa premisa, defiende una visión activa del envejecimiento, en la que el movimiento y la disciplina son claves para mantener la calidad de vida.

“El cuerpo entrenado garantiza salud mental para el mañana”, repite como una convicción que busca compartir con otros. Para ella, la vejez no representa una limitación, sino una etapa que puede ser vivida con plenitud si se asume con constancia y cuidado personal.

Su historia también está ligada a los espacios donde ha construido ese hábito. Durante casi tres décadas ha entrenado en el gimnasio Struktura, en Carabobo, lugar que describe como parte de su vida cotidiana y donde consolidó la base física que hoy la llevó a un reconocimiento mundial.

Con una trayectoria profesional que inició en la Universidad de Los Andes en 1964, y una vida construida en Valencia, Gloria Belandria de Stoppello demuestra que la disciplina no tiene edad límite. Su marca no solo queda registrada en cifras, sino también como testimonio de resiliencia, constancia y la posibilidad de reinventarse incluso en los momentos más difíciles.