Recital literario reúne a autores formados por la UC

La tarde del viernes 12 de diciembre, los espacios de Cacao Cultura en Valencia volverán a llenarse de voces, respiraciones y silencios que buscan convertirse en poema. Allí tendrá lugar “Fragmentos de un Taller II”, un recital que funciona tanto como cierre de un proceso formativo como espejo de lo que ocurre —de manera íntima, perseverante— dentro de los talleres literarios de la Universidad de Carabobo.

Víctor Manuel Pinto, jefe del Área Funcional de Artes Literarias de la Dirección Central de Cultura, explicó que esta edición reunirá a Yanet Velásquez, Grecia Pinto, Martha Parra, Liliana Camaray y Filippo Minieri, quienes compartirán fragmentos de sus trabajos y algunas experiencias derivadas del taller POESIA. Más que una lectura, es la evidencia pública de un tránsito: el momento en que la escritura deja de ser un ejercicio privado para ponerse a prueba frente a otros, frente a miradas ajenas que escuchan, interpretan y también inventan.

El taller, estructurado en tres módulos, no solo aborda técnicas y perspectivas de creación literaria, sino que se interna en la historia de la poesía venezolana, sus movimientos, sus quiebres, sus postulados y los nombres que han sostenido el género a lo largo de más de un siglo. La escritura es el eje: aparece en cada unidad, como un pulso inevitable que atraviesa lecturas, debates teóricos y ejercicios que buscan despertar —o afinar— la voz propia.

El título del evento no es casual. “Fragmentos de un Taller” es también el nombre del libro del poeta Reynaldo Pérez Só, publicado en los años noventa por Amazonia, un texto que reúne más de cien apuntes breves dirigidos a quienes empiezan a escribir poesía. Consejos, advertencias, imágenes y pequeños destellos de método que, durante meses, funcionaron como brújula para los participantes. Su lectura acompañó el proceso, pero también lo tensionó: cada fragmento exigía pensar la escritura no como un acto aislado, sino como un oficio sostenido en disciplina y sensibilidad.

La actividad, además, se convierte en un homenaje a Pérez Só, ganador del Premio Nacional de Literatura y fundador de los talleres de letras de la Universidad de Carabobo en 1976. No es un gesto nostálgico: es el reconocimiento de que buena parte de la vida literaria universitaria no existiría sin esa semilla inicial. En cada taller, en cada cuaderno de trabajo, en cada poema leído en voz alta por primera vez, hay una línea invisible que remite a ese origen.

Pinto, también director de la revista POESIA, extendió la invitación a la comunidad para acompañar este recital. No solo para escuchar los textos, sino para ser testigos del tránsito de un grupo de escritores que empiezan a afirmar su voz. En cada uno de ellos hay una intención distinta, un temblor propio, pero todos comparten la misma búsqueda: convertir la experiencia en lenguaje y encontrar, en ese proceso, la forma más honesta de habitar la poesía.