La cantante Rosalía se convirtió en el centro de atención en París, pero no precisamente por sus proyectos musicales. Durante las últimas horas, la intérprete de «Motomami» manifestó una evidente incomodidad ante el acoso incesante de los paparazzis que la persiguen en cada uno de sus movimientos por la ciudad luz.
A pesar de estar acostumbrada a la exposición global, la artista fue vista intentando evadir los flashes en situaciones que rebasaron su paciencia. Testigos en el lugar reportaron que el asedio fue constante desde su salida del hotel hasta sus visitas a distintos puntos de la ciudad, dificultando su libre tránsito y generando momentos de tensión tanto para ella como para su equipo de seguridad.
Este incidente en París ocurre en un contexto donde diversas celebridades han comenzado a exigir regulaciones más estrictas contra el acoso fotográfico en espacios públicos. En las redes sociales, sus seguidores han cerrado filas en su defensa, argumentando que el estatus de estrella internacional no debería anular el derecho fundamental a la privacidad y al respeto en momentos de descanso o gestiones personales.
Hasta el momento, la cantante no ha emitido una declaración formal en sus perfiles oficiales, aunque sus gestos frente a las cámaras captados en video han hablado por sí solos. El episodio subraya la cara más compleja de la fama en este 2026, donde la inmediatez de las redes sociales incentiva una persecución mediática cada vez más agresiva en las grandes capitales europeas.

