El Sistema de Gestión de Riesgo mantiene un despliegue crítico en la cordillera central de Venezuela para sofocar los incendios que afectan los parques nacionales Henri Pittier (Aragua) y Macarao (Miranda). Desde el inicio del evento el pasado martes, la severidad del fuego ha movilizado a brigadas forestales y voluntarios en una carrera contra el tiempo y las condiciones climáticas.
En el estado Aragua, la situación más compleja se localiza en el eje Las Mayas-Valle Verde. Debido a la inclinación del terreno y el difícil acceso, se procedió a la inserción aérea de combatientes. La «Operación Llovizna» lidera el ataque directo con el helicóptero PA001, que ejecuta descargas constantes de agua coordinadas desde la base del INIA. En contraste, el sector Pozo El Diablo ya superó la fase crítica y los equipos trabajan ahora en la liquidación de puntos calientes remanentes.
Por su parte, el Parque Nacional Macarao muestra signos de estabilización. El Ministerio de Ecosocialismo confirmó que, tras controlar el frente de avance, el personal ha iniciado la «guardia de cenizas». Esta maniobra de refrescamiento es vital para neutralizar el terreno y asegurar que las ráfagas de viento no reactiven las llamas sobre la materia orgánica seca.
El uso de tecnología de drones ha sido determinante para el monitoreo preventivo y la detección temprana de focos secundarios. Mientras el Comité Nacional de Fiscalización inicia las investigaciones para determinar si hubo factor humano en el origen de los siniestros, los técnicos ambientales advierten sobre la vulnerabilidad extrema de la fauna silvestre que intenta huir de las zonas bajo fuego.

