Selección femenina de Irán llega a Malasia custodiada por la AFC en medio de la guerra

La selección femenina de fútbol de Irán arribó este miércoles 11 de marzo a Kuala Lumpur, Malasia, bajo un estricto protocolo de seguridad coordinado por la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). El traslado se produce en un contexto de extrema fragilidad, luego de que el equipo fuera calificado de «traidor» por la televisión estatal iraní debido a su negativa a cantar el himno nacional durante el torneo disputado en Australia, en plena situación de guerra en el país persa.

La situación dio un giro dramático cuando seis integrantes del equipo (cinco jugadoras y una técnica) optaron por aceptar visas humanitarias ofrecidas por el gobierno de Australia para garantizar su integridad. Una séptima integrante, que inicialmente había solicitado asilo, cambió de parecer y contactó a la embajada iraní para regresar con la delegación. Este hecho provocó que las autoridades australianas trasladaran de inmediato a las seis mujeres restantes a un refugio secreto, ante el riesgo de que su ubicación fuera comprometida.

En Malasia, el portavoz de la AFC señaló que la prioridad absoluta es el «bienestar y la seguridad» de las jugadoras que continúan el viaje de retorno. Por su parte, fuentes diplomáticas iraníes en Kuala Lumpur indicaron que el equipo desea «regresar a casa», aunque el viaje de vuelta está condicionado por la disponibilidad de vuelos y la reapertura del espacio aéreo iraní, que permanece restringido por el conflicto bélico.

El caso ha despertado una condena internacional sobre la presión que sufren los atletas iraníes en el extranjero. Mientras las seis futbolistas que permanecen en Australia inician un proceso de reasentamiento, el resto del equipo aguarda en un hotel de la capital malasia bajo vigilancia, convirtiéndose en el centro de una de las crisis políticas más complejas que ha enfrentado el deporte asiático este 2026.