El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ejecutó este jueves un importante movimiento en su equipo de gobierno al cesar a Kristi Noem como secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La salida de Noem, prevista para el 31 de marzo, ocurre en medio de una intensa presión política tras su controvertida gestión de la crisis migratoria y acusaciones de irregularidades administrativas en su despacho.
A través de su cuenta en Truth Social, el mandatario informó que el senador por Oklahoma, Markwayne Mullin, será el encargado de tomar las riendas del DHS. Por su parte, Noem no abandonará la administración, sino que asumirá el cargo de enviada especial para el «Escudo de las Américas», un ambicioso proyecto de seguridad hemisférica que Trump presentará formalmente este sábado en Doral, Florida.
La gestión de Noem estuvo marcada por el trágico episodio de las redadas en Minesota, donde dos ciudadanos estadounidenses perdieron la vida a manos de agentes federales. La exgobernadora fue blanco de críticas bipartidistas tras calificar a las víctimas de «terroristas domésticos» sin presentar pruebas, lo que derivó en el cierre parcial del DHS por falta de fondos desde el 14 de febrero, a la espera de un acuerdo presupuestario en el Capitolio.
A este escenario se suma el escándalo por una campaña publicitaria de 220 millones de dólares adjudicada sin licitación a una entidad vinculada a allegados de su cartera. Aunque Trump aseguró a Reuters no estar al tanto de dichas contrataciones, la llegada de Markwayne Mullin —empresario de origen cherokee y aliado fiel del presidente— busca refrescar la imagen del departamento y destrabar la crisis operativa que mantiene paralizada a la agencia de seguridad más importante de la nación este marzo de 2026.

