Tras dos intensas jornadas de negociación en Ginebra, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski informó este miércoles que, si bien se han logrado «trabajos básicos» y coincidencias para un posible alto el fuego, las posiciones sobre el control territorial siguen siendo profundamente divergentes.
Bajo el auspicio de la administración de Donald Trump, las delegaciones discutieron un plan que propone garantías de seguridad occidentales para Ucrania a cambio de concesiones territoriales. Sin embargo, el punto de ruptura es la región industrial del Donbás: Moscú exige la retirada total de las tropas ucranianas de Donetsk, una condición que Kyiv rechaza tajantemente.
Puntos clave de la negociación:
- Monitoreo estadounidense: Zelenski calificó como una «señal positiva» que EE. UU. participe directamente en la vigilancia de una eventual tregua.
- Presión de Washington: El emisario de la Casa Blanca, Steve Witkoff, destacó el «éxito de Trump» al sentar a ambas partes a negociar tras casi cuatro años de conflicto.
- El papel de Europa: Kyiv considera «indispensable» la presencia de Alemania, Francia y el Reino Unido para un acuerdo viable, mientras que el Kremlin acusa a los europeos de obstaculizar un «acuerdo razonable».
Guerra de desgaste en el terreno
A pesar del tono «profesional» de las conversaciones descrito por el negociador ruso Vladimir Medinski, la realidad en el frente de batalla sigue siendo violenta. Horas antes de retomar el diálogo, Rusia lanzó un ataque masivo de 126 drones contra Ucrania.
Por su parte, las fuerzas ucranianas llegan a la mesa con una posición reforzada tras recuperar 201 km² en la última semana, sus avances más rápidos en dos años y medio, según datos del Instituto para el Estudio de la Guerra. La «voluntad política» para silenciar las armas definitivamente parece, por ahora, una meta lejana.

