El Gobierno de Chile, a través de su portavoz Camila Vallejo, confirmó este miércoles 11 de febrero que se encuentra evaluando formalmente el envío de asistencia humanitaria a Cuba. La medida busca paliar los efectos de la aguda crisis de suministros y energía que atraviesa la isla, agravada por las recientes sanciones de la administración estadounidense de Donald Trump contra el transporte de combustible.
Vallejo subrayó que la administración de Gabriel Boric mantiene una política de Estado orientada a socorrer a poblaciones en situaciones críticas, independientemente del signo político de sus gobiernos. «Estamos en ese proceso de evaluación, en función de los recursos disponibles y las necesidades concretas», afirmó la ministra, destacando que el bloqueo económico termina afectando directamente la vida cotidiana de los ciudadanos cubanos.
El precedente mexicano y la presión del PC
El anuncio chileno surge días después de que México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, enviara los buques Papaloapan e Isla Holbox desde el puerto de Veracruz. Las embarcaciones transportan 814 toneladas de arroz, frijol, leche en polvo y artículos de higiene. Sheinbaum ha sido enfática al declarar que México no será omiso ante las «sanciones injustas» que asfixian la economía de la mayor de las Antillas.
En el ámbito interno chileno, el Partido Comunista (PC) ha incrementado la presión sobre el Palacio de La Moneda para concretar este apoyo, haciendo un llamado a «redoblar la solidaridad material». Aunque el presidente Boric ha mantenido una postura crítica hacia el sistema político cubano en foros internacionales, esta potencial ayuda marcaría un retorno a la cooperación humanitaria directa, similar a la brindada tras desastres naturales en años anteriores.
Escenario de crisis energética
Cuba enfrenta actualmente su momento más complejo desde mediados de 2024, con apagones récord y dificultades para garantizar servicios básicos. La visita del secretario de Energía de EE. UU. a Venezuela y el control sobre los envíos de crudo han dejado a la isla en una situación de vulnerabilidad energética sin precedentes, motivando esta respuesta coordinada de naciones latinoamericanas que buscan aliviar la crisis humanitaria en el Caribe.

