El panorama político en Venezuela sumó este miércoles un nuevo capítulo de confusión tras la difusión de informaciones cruzadas sobre la presunta detención del empresario colombo-venezolano Álex Saab. Mientras agencias internacionales y fuentes policiales aseguran que ha sido puesto bajo custodia, su equipo de defensa legal sostiene que el exministro de Industria se encuentra en libertad y realizando sus actividades habituales.
La agencia de noticias Reuters, citando a un funcionario policial estadounidense, informó que Saab fue arrestado en Caracas en una operación coordinada con el nuevo gobierno interino de Delcy Rodríguez. Según esta versión, la captura —que también habría incluido al dueño de Globovisión, Raúl Gorrín— tendría como objetivo final una nueva extradición de Saab hacia los Estados Unidos para enfrentar cargos federales que habrían sido reactivados tras la caída de Nicolás Maduro.
La defensa de Saab desmiente el arresto
En contraste con los reportes internacionales, el abogado de la familia Saab-Fabri, Luigi Giuliano, ofreció declaraciones exclusivas a El Espectador en las que rechazó las versiones de la captura. Giuliano afirmó haber estado con el empresario durante la mañana del miércoles y aseguró que tenían un encuentro programado para la tarde. «Es una noticia falsa; Álex Saab se encuentra en libertad», enfatizó el jurista, intentando frenar la ola de especulaciones en redes sociales.
Un escenario sin protección política
Independientemente de la veracidad inmediata del arresto, los analistas coinciden en que la posición de Saab es sumamente vulnerable. Tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero, la presidenta encargada Delcy Rodríguez procedió a remover a Saab de su cargo en el gabinete económico, un movimiento que muchos interpretan como el fin de su inmunidad interna.
Históricamente, Rodríguez ha sido vinculada con decisiones que han afectado al entorno de Saab, como fue el arresto de su socio Álvaro Pulido en 2023. Sin el respaldo del antiguo jefe de Estado, Saab —quien manejó redes financieras críticas como los contratos de los CLAP— parece haber quedado en el centro de una negociación diplomática entre Caracas y Washington que busca normalizar las relaciones bilaterales.

