El Gobierno de Suiza anunció este enero de 2026 la orden de congelar con efecto inmediato «todos los eventuales activos» pertenecientes al exlíder venezolano Nicolás Maduro, así como los de otros 36 ciudadanos vinculados a su entorno. La decisión de la Confederación Helvética se produce apenas días después de que Estados Unidos capturara a Maduro y presentara cargos formales por narcotráfico. Según las autoridades suizas, se trata de una medida cautelar diseñada para evitar que fondos que puedan encontrarse en el sistema financiero helvético sean movilizados o transferidos al extranjero ante el cambio de escenario político en Venezuela.
Aunque la medida proyecta un fuerte mensaje diplomático, expertos jurídicos y financieros consultados por Swissinfo sugieren que es poco probable que existan grandes sumas a nombre de Maduro en bancos locales. Debido a las sanciones impuestas por Suiza desde 2018 y a la estricta vigilancia de la FINMA (Autoridad Supervisora del Mercado Financiero), cualquier banco que hubiera mantenido fondos del exmandatario habría incurrido en un riesgo legal extremo. La orden actual, por tanto, funciona más como un blindaje jurídico para facilitar futuras solicitudes de asistencia judicial internacional y asegurar que, de existir bienes ilícitos, estos puedan ser devueltos eventualmente al pueblo venezolano.
El destino de cualquier activo que llegue a ser identificado permanece en el aire. Juristas como Mark Pieth señalan que no existe una base legal para transferir dicho dinero a los Estados Unidos; lo más probable es que los fondos permanezcan bloqueados hasta que se consolide un gobierno estable en Venezuela. Por su parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, también figura en la lista de personas sancionadas por Suiza, lo que complica la relación financiera de la administración interina con el centro bancario europeo mientras dure el proceso de transición supervisado por Washington.

