X vuelve a las pantallas venezolanas en plena transición política

Tras permanecer bajo un apagón administrativo desde agosto de 2024, la red social X ha comenzado a iluminar nuevamente las pantallas en Venezuela. El desbloqueo, reportado de forma progresiva desde la noche del martes, marca el cierre de un ciclo de censura que duró casi un año y medio.

Esta restricción, impuesta originalmente por Nicolás Maduro bajo el argumento de combatir un «golpe de Estado cibernético», obligó a la población a navegar mediante redes VPN. Hoy, el retorno de la plataforma parece responder a una estrategia de comunicación coordinada por la nueva administración.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, inauguró este periodo con mensajes que apelan a la «justicia social». Resulta paradójico que Rodríguez utilice ahora la herramienta que su predecesor calificó de amenaza nacional para intentar proyectar una sensación de control y normalidad.

A este giro pragmático se sumó el ministro Diosdado Cabello. Quien fuera uno de los críticos más feroces de la empresa de Elon Musk, reapareció con un tono conciliador, enviando abrazos a la militancia y prometiendo una comunicación activa para contrarrestar las narrativas de crisis.

No obstante, la desobediencia interna ya se gestaba antes del anuncio oficial. Desde el último trimestre de 2025, diversas cuentas vinculadas al oficialismo habían roto el silencio digital, intensificando su actividad tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero.

Mientras el nuevo tren ministerial busca «avanzar», la cuenta oficial de Nicolás Maduro ha tomado un rumbo distinto. El perfil del mandatario, manejado presuntamente desde el exterior, se ha convertido en un bastión de resistencia que denuncia sus «11 días de secuestro» en suelo estadounidense.

Esta dualidad en la red refleja la fractura del poder. Mientras unos usan la plataforma para gestionar la transición, el entorno leal a Maduro la utiliza para recordar los procesos judiciales por narcotráfico que el antiguo líder enfrenta en tribunales internacionales.

A pesar de la reapertura, la conectividad para el ciudadano común sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras clientes de operadoras privadas como Digitel celebran el acceso total, los usuarios de la estatal Cantv reportan que el servicio sigue operando bajo bloqueos parciales.

La vuelta de X a Venezuela no es solo un hecho técnico; es un termómetro político. El chavismo post-Maduro parece haber comprendido que, en la era de la inmediatez, el silencio digital es un lujo que su nueva estrategia de supervivencia no se puede permitir.