Estados Unidos ha materializado este miércoles las primeras operaciones de venta de crudo venezolano. Estas transacciones forman parte del acuerdo estratégico de 2.000 millones de dólares alcanzado entre Caracas y Washington tras el cambio de mando en el país sudamericano.
Los ingresos iniciales de estas ventas ascienden a 500 millones de dólares. Según fuentes del gobierno estadounidense, los fondos permanecen bajo su control directo en cuentas bancarias ubicadas en Qatar, país que actúa como jurisdicción neutral para evitar riesgos de incautación.
Donald Trump detalló que el plan contempla la comercialización de entre 30 y 50 millones de barriles. Este proceso cuenta con la colaboración logística de gigantes del sector y de empresas comercializadoras como Vitol y Trafigura, que ya han firmado acuerdos con la Casa Blanca.
La administración Trump ha diseñado un esquema de reparto de ganancias tripartito. Los beneficios se dividirán entre el pueblo venezolano, las corporaciones estadounidenses participantes y el gobierno federal de los Estados Unidos.
Una de las condiciones clave impuestas por Washington es el destino de los fondos venezolanos. El presidente Trump ha indicado que el dinero asignado a Venezuela deberá utilizarse exclusivamente para la adquisición de productos fabricados en territorio estadounidense.
Para reactivar la deteriorada infraestructura petrolera, la portavoz Taylor Rogers confirmó conversaciones con compañías «listas y dispuestas» a invertir. Trump aseguró a los ejecutivos del sector que el gobierno federal les facilitará el camino y brindará protección ante los riesgos operativos.
No obstante, persisten las cautelas en el sector privado. Darren Woods, director ejecutivo de ExxonMobil, advirtió que para que Venezuela sea «invertible» se requieren reformas profundas en el sistema legal, recordando las nacionalizaciones sufridas por su empresa en el pasado.
En el mercado, el crudo venezolano ya compite directamente con el canadiense. El crudo Merey-16 se ha ofrecido esta semana en la Costa del Golfo con un descuento de 6 dólares frente al Brent, situándose en una posición ventajosa frente al West Canadian Select.
Este relanzamiento petrolero ocurre simultáneamente a los avances diplomáticos entre Trump y Delcy Rodríguez. Ambos líderes coinciden en que esta alianza energética es el eje central para la estabilización económica de Venezuela bajo la nueva tutela internacional.

