Doce periodistas recuperan la libertad tras meses de detenciones arbitrarias

La mañana de este miércoles 14 de enero ha marcado un hito en la convulsa cronología de la libertad de prensa en Venezuela. En una jornada que el gremio califica de alivio agridulce, seis trabajadores de la comunicación han abandonado los centros de reclusión donde permanecían bajo condiciones de extrema vulnerabilidad. Las excarcelaciones de figuras como Ramón Centeno, Víctor Ugas y el veterano Rafael García Marvez no solo cierran capítulos de injusticia individual, sino que reabren el debate sobre el costo de informar en un entorno de hostilidad sistémica.

Ramón Centeno, cuya salud se convirtió en un símbolo de la precariedad intramuros durante su detención, encabeza este grupo de liberados. El Colegio Nacional de Periodistas (CNP) ha sido tajante al recordar que «informar no es un delito», una consigna que resuena con especial fuerza ante el caso de Carlos Marcano, cuya detención el pasado mayo —ejecutada sin orden judicial en la privacidad de su hogar— ejemplifica las irregularidades procesales que han signado estos expedientes.

El alcance de estas liberaciones se extiende por toda la geografía nacional. Desde el estado Zulia, se reportó el retorno de Leandro Palmar y el videógrafo Belises Cubillán, quienes cumplieron un año de cautiverio tras ser trasladados al penal de Tocorón. Paralelamente, en Carabobo, la salida de Rafael García Marvez, presidente de la Asociación de Columnistas y uno de los presos políticos de mayor edad en el país, pone fin a seis meses de una detención cuyas causas jurídicas nunca terminaron de cristalizar con transparencia.

Además a la lista se suman Julio Balza, Nakary Ramos, su esposo Gianni González, Roland Carreño, Carlos Julio Rojas y David González.

Sin embargo, el júbilo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) se mantiene contenido. Pese a estas seis libertades, el inventario de la censura sigue siendo extenso. Nombres como Roland Carreño, Nicmer Evans y Gabriel González permanecen en una lista de dieciséis comunicadores que aún aguardan tras las rejas. Mientras el país observa este goteo de excarcelaciones, la exigencia de libertad plena para el resto de la plantilla informativa subraya que la normalización democrática sigue siendo, por ahora, una tarea inconclusa en el horizonte venezolano.