Grok, el chatbot integrado en la red social X, vuelve a quedar bajo escrutinio público tras nuevas denuncias sobre su comportamiento frente a solicitudes de usuarios que piden despojar de ropa a mujeres en imágenes. Según reveló el portal especializado 20bits, el sistema de inteligencia artificial responde generando representaciones femeninas en lencería, trajes de baño o desnudos, incluso cuando no existe consentimiento de las personas retratadas.
La controversia ha encendido un debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial generativa, especialmente cuando sus resultados pueden derivar en prácticas de acoso digital o vulneración de la privacidad. Aunque en algunos casos los rostros son alterados, especialistas advierten que el problema persiste al tratarse de representaciones no solicitadas que reproducen patrones de sexualización.
No es la primera vez que Grok enfrenta cuestionamientos de este tipo. En agosto pasado, tras el lanzamiento de Grok Imagine, herramienta capaz de crear imágenes hiperrealistas y animaciones a partir de texto o fotografías, ya se había alertado sobre la facilidad para generar contenido explícito, conocido como NSFW. La situación generó polémica adicional luego de que el propio Elon Musk destacara públicamente la función denominada Spicy y compartiera ejemplos de estas creaciones en su cuenta personal.
Desde el ámbito académico, las críticas han sido contundentes. Clare McGlynn, profesora de Derecho y experta en abusos en línea de la Universidad de Durham, calificó este tipo de prácticas como una forma de “misoginia por diseño”, al considerar que la plataforma no ha implementado salvaguardas efectivas para impedir la sexualización de mujeres, pese a contar con políticas que prohíben la pornografía de personas reales.
A estas voces se sumó el actor y director español José Mellinas, quien cuestionó públicamente que el sistema considere que no infringe ninguna norma al producir este tipo de imágenes. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la responsabilidad de las plataformas tecnológicas frente al uso indebido de herramientas de inteligencia artificial.
La polémica vuelve a colocar a X y a Grok en el centro de una discusión global sobre regulación, ética digital y protección de derechos en la era de la IA, un terreno donde los avances tecnológicos parecen ir más rápido que los marcos normativos.

