Un ataque con drones ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra una instalación portuaria en Venezuela la semana pasada marca un punto de inflexión en la estrategia de presión de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. Se trata de la primera operación conocida de este tipo realizada dentro del territorio venezolano, según personas con conocimiento directo de la misión.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, el objetivo fue un muelle presuntamente utilizado por el Tren de Aragua para almacenar narcóticos y preparar envíos marítimos. Las fuentes aseguraron que al momento del ataque no había personas en el lugar y que la operación no dejó víctimas fatales, aunque su impacto político ha sido inmediato.
Los detalles del ataque, divulgados inicialmente por medios estadounidenses, revelan que la acción ya había sido discutida públicamente por el presidente Donald Trump, algo poco habitual en operaciones encubiertas de la CIA. Consultado por la prensa desde Mar-a-Lago, Trump confirmó la autoría estadounidense sin precisar los mecanismos empleados. “Hubo una gran explosión en el área donde cargaban drogas. Esa zona ya no existe”, afirmó.
El gobierno venezolano evitó pronunciarse directamente sobre el ataque. Sin embargo, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, denunció una escalada de lo que calificó como “acoso imperial”, aludiendo a una serie de acciones que incluyen sanciones, incautaciones y amenazas. Tanto la Casa Blanca como la CIA declinaron comentar oficialmente sobre la operación.
La incursión con drones representa una escalada significativa frente a las acciones previas de Washington, que hasta ahora se habían limitado a decomisos de embarcaciones y petroleros vinculados al narcotráfico en aguas internacionales. Esta vez, la operación se ejecutó directamente dentro de Venezuela, lo que refuerza la señal de endurecimiento del enfoque estadounidense.
Trump llevaba semanas advirtiendo que su administración estaba dispuesta a ampliar la presión hasta incluir acciones en tierra. Como parte de esa planificación, la CIA habría recopilado inteligencia sobre supuestas infraestructuras de narcotráfico en Venezuela y Colombia. La nueva fase de la campaña apunta simultáneamente al Tren de Aragua y al gobierno de Maduro, aunque informes de inteligencia han puesto en duda la profundidad de los vínculos entre ambos.
Estados Unidos mantiene desde hace años una acusación formal contra Maduro y recientemente elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su captura. Además, se ha confirmado el despliegue de drones MQ-9 Reaper en bases estadounidenses del Caribe, lo que refuerza el componente militar de la estrategia de presión.

