Air Europa extiende la suspensión de vuelos entre Madrid y Caracas hasta finales de enero

La aerolínea española Air Europa anunció la prolongación de la cancelación de sus vuelos entre Madrid y Caracas hasta el 31 de enero, una medida que, según la compañía, responde a la situación actual en Venezuela. La suspensión, que comenzó el pasado 24 de noviembre, ha sido prorrogada de forma sucesiva ante la falta de condiciones para retomar las operaciones con normalidad.

Desde que interrumpió su ruta hacia la capital venezolana, la aerolínea ha mantenido opciones de asistencia para los pasajeros afectados, entre ellas el cambio gratuito de fecha o destino, la emisión de vales canjeables o el reembolso total del boleto adquirido.

Air Europa no es la única compañía que ha optado por extender la paralización de sus vuelos. Iberia y Plus Ultra también confirmaron que mantendrán suspendidas sus operaciones entre Madrid y Caracas hasta el mismo 31 de enero, siguiendo las recomendaciones de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) de España.

Actualmente, todas las aerolíneas que conectaban ambos países tienen sus licencias suspendidas por el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela. La medida incluye, además de las compañías españolas, a TAP (Portugal), Avianca (Colombia), Gol (Brasil), Latam Colombia y Turkish Airlines (Turquía), lo que ha dejado a Venezuela sin conexiones aéreas regulares con varios de sus principales destinos internacionales.

La extensión de estas cancelaciones ocurre en un contexto de creciente tensión geopolítica en el Caribe, marcado por un aumento de la presencia militar de Estados Unidos en la región y por acciones recientes contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico en territorio venezolano. Según fuentes estadounidenses, la semana pasada se produjo un ataque con drones contra un muelle que presuntamente era utilizado por el Tren de Aragua para el almacenamiento y embarque de drogas.

Funcionarios de Estados Unidos aseguraron que el ataque no dejó víctimas, pero confirmaron que se trató de una operación directa dentro de Venezuela, lo que representa un punto de inflexión en la estrategia de presión del gobierno del presidente Donald Trump contra el régimen de Nicolás Maduro. El propio mandatario estadounidense reconoció públicamente la responsabilidad de su país en la operación, sin ofrecer mayores detalles sobre su ejecución.

Mientras tanto, la prolongación de la suspensión aérea mantiene en vilo a miles de pasajeros y refuerza el aislamiento del país en materia de conectividad internacional, en un escenario donde la incertidumbre política y de seguridad sigue condicionando las decisiones del sector aeronáutico.