La ciencia moderna parece haber encontrado un aliado inesperado en una de las bebidas más antiguas de la humanidad. Según informó recientemente la revista Science News, un virólogo estadounidense ha desarrollado lo que podría ser la primera vacuna del mundo administrada a través de la cerveza, una propuesta que busca revolucionar la inmunización haciéndola más accesible y atractiva.
El artífice de esta «cerveza estilo vacuna» es Chris Buck, investigador del Instituto Nacional del Cáncer en Maryland. El proyecto utiliza la bebida como una alternativa experimental para combatir el poliomavirus, un agente relacionado con diversos tipos de cáncer y complicaciones severas en pacientes inmunosuprimidos.
La Ciencia detrás de la Pinta
El proceso de creación comenzó con la manipulación genética de una cepa de Saccharomyces cerevisiae, la levadura común empleada en la industria cervecera. Buck logró que esta levadura produjera proteínas vacías que imitan la estructura del poliomavirus. Al ser ingeridas, estas proteínas estimulan el sistema inmunitario para generar anticuerpos protectores sin causar la enfermedad.
Lo más sorprendente de los ensayos —inicialmente realizados en ratones— fue que la levadura logró sobrevivir al ácido estomacal, un obstáculo que suele neutralizar la mayoría de los tratamientos orales. Tras el éxito en animales, el investigador decidió dar un paso audaz: probar la cerveza en sí mismo.
Autoexperimentación y Resultados
A finales de mayo, Buck consumió un lote de su bebida durante cinco días, aplicando dos refuerzos posteriores. Los análisis de su propia sangre revelaron un aumento significativo de anticuerpos contra los subtipos II y IV del poliomavirus BK (el cual afecta riñones y vejiga), demostrando la efectividad preliminar de su método.
Incluso familiares del investigador participaron en el consumo de la bebida, aunque los resultados de sus pruebas aún no han sido publicados oficialmente.

