La crisis de abastecimiento de gasoil volvió a tensar al sector del transporte de carga en el centro del país. La disminución en la disponibilidad del combustible está comprometiendo la continuidad operativa de cerca de un tercio de la flota activa, según estimaciones de la Cámara de Transporte del Centro (Catracentro).
Su presidente, Santiago Rodríguez, describe un escenario que se deteriora semana tras semana: los transportistas pasan hasta tres días en cola para surtir y, cuando finalmente acceden al despacho, reciben apenas entre 200 y 300 litros por unidad. Esa cantidad, explica, no alcanza para cubrir los recorridos hacia la región oriental, occidental o los Andes, rutas que demandan entre 700 y 1.000 litros por viaje, según la distancia y la carga.
A ello se suma la naturaleza propia del transporte pesado. Las gandolas operan con un rendimiento promedio de dos kilómetros por litro, lo que vuelve inviable cualquier intento de optimizar recorridos en un contexto de racionamiento. El impacto es especialmente severo para el 95% del gremio que cancela sus operaciones en bolívares, afectado por la volatilidad cambiaria y la falta de divisas para afrontar costos que aumentan a diario.
Rodríguez señala que parte del problema radica en la distribución. Las estaciones del centro del país no están recibiendo los volúmenes habituales, presuntamente por desvíos hacia regiones agrícolas que han sido priorizadas. “Esto ha roto la cadena de normalidad en el transporte de carga”, advierte.
La lista de obstáculos no termina en el desabastecimiento. El gremio también denuncia fallas recurrentes en la facturación, atención desigual entre quienes pagan en bolívares y quienes lo hacen en divisas, apagones que paralizan las estaciones, falta de personal, horarios restringidos y limitaciones estrictas en la cantidad de litros que pueden cancelarse por punto de venta.
Frente a este panorama, Catracentro insiste en que la brecha entre las tasas cambiarias oficiales y no oficiales golpea directamente la rentabilidad de los fletes. “Nuestros costos crecen, pero los precios del servicio permanecen rezagados”, subraya Rodríguez.
El representante gremial elevó un llamado urgente al ministro de Transporte, Ramón Velásquez, para que convoque una mesa técnica que permita acordar soluciones inmediatas. Entre las prioridades, propone garantizar el suministro para las unidades que trasladan alimentos, medicinas y productos esenciales.
La organización también pide que se unifiquen las colas, de modo que transportistas que paguen en bolívares o en dólares tengan el mismo acceso al combustible. Mientras tanto, la incertidumbre persiste y la operatividad del sector sigue bajo amenaza si no se adoptan medidas de forma expedita.

