Israel anunció este jueves que se está preparando para reabrir el cruce de Rafah en Gaza con Egipto para permitir la entrada y salida de palestinos, aunque no fijó una fecha. Esta preparación se da en medio de un intercambio de culpas entre el gobierno israelí y Hamás por supuestas violaciones al cese del fuego mediado por Estados Unidos.
El principal punto de conflicto es la devolución de los cuerpos de los rehenes fallecidos que Hamás retiene. El portavoz del gobierno israelí, Shosh Bedrosian, confirmó que el impasse sobre los 19 cadáveres no entregados amenaza con descarrilar la tregua, así como elementos no resueltos del plan, incluyendo el desarme de los militantes y el futuro gobierno de Gaza.
Intercambio de Acusaciones
Israel exige a Hamás la entrega de los cuerpos restantes, señalando que, de los 10 cadáveres recibidos, uno no correspondía a un rehén.
Por su parte, la facción islamista indicó que sigue comprometida con el acuerdo, pero explicó que la devolución de los restos podría llevar tiempo, ya que algunos están «enterrados en túneles destruidos por Israel» o bajo las ruinas de edificios bombardeados. El ala armada de Hamás indicó que la operación requeriría maquinaria pesada y equipos de excavación en el enclave.
El conflicto se agrava con las acusaciones mutuas de violación al alto el fuego:
- Un alto funcionario de Hamás acusó a Israel de matar al menos a 24 personas en tiroteos desde el viernes, entregando una lista de estas violaciones a los mediadores.
- El ejército israelí no respondió directamente a la acusación, pero previamente afirmó que algunos palestinos ignoraron las advertencias y que las tropas «abrieron fuego para eliminar la amenaza». Israel también confirmó que sus fuerzas dispararon contra individuos que emergieron de un túnel en Khan Younis y se acercaron a las tropas, describiéndolos como una amenaza inmediata.

