A un año de la trágica muerte de Liam Payne, exintegrante de One Direction, el mundo artístico y sus seguidores siguen conmocionados. El cantante británico, de 31 años, falleció el 16 de octubre de 2024 tras caer desde el tercer piso del hotel CasaSur en Buenos Aires, Argentina.
En aquel momento, la confusión global se centró en las teorías sobre una posible discusión con su pareja, Kate Cassidy, y el resurgimiento de las preocupaciones sobre su salud mental.
Los últimos días en Buenos Aires
La visita de Payne a Argentina, que originalmente fue para un show cancelado por una infección renal, se transformó en una reconciliación esperada por años con su excompañero, Niall Horan. Liam disfrutó del show de Niall en el Movistar Arena, marcando su último encuentro público.
Los días previos a su muerte estuvieron marcados por la búsqueda de estupefacientes en el hotel. Empleados del CasaSur declararon haberlo visto «exaltado», «tambaleante», «en evidente mal estado» y con una «actitud agresiva», incluso rompiendo mobiliario y perdiendo el conocimiento en el lobby con una botella de whisky en la mano.
Juicio y Controversia: El Rol del Entorno
Tras un año de investigaciones, el caso avanza hacia el juicio, aunque con un giro controversial. Contra la voluntad de la Fiscalía argentina, solo dos de los cinco procesados iniciales se sentarán en el banquillo, ambos por venta de drogas: Braian Nahuel Paiz (camarero que presuntamente le entregó drogas) y Ezequiel Pereyra (empleado del hotel que habría actuado como intermediario).
Fueron exculpados la encargada del hotel y el jefe de recepción, quienes fueron imputados por homicidio culposo por levantar al huésped inconsciente y llevarlo de vuelta a su habitación.
La mayor controversia judicial rodea a Rogelio Nores, empresario y asistente de Payne que lo ingresó al hotel y conocía su estado de vulnerabilidad. Pese a que la Fiscalía lo imputó por «abandono de persona» y «homicidio culposo», Nores fue sobreseído. El padre del cantante, Geoffrey Payne, declaró que Nores había asumido la «plena responsabilidad» por el bienestar de su hijo, quien había dejado de usar su teléfono para evitar recaídas.

