La activista climática sueca Greta Thunberg denunció públicamente haber sido sometida a tortura durante su detención por fuerzas israelíes. En una rueda de prensa en Estocolmo, Thunberg afirmó que ella y otros activistas fueron «secuestrados y torturados» mientras permanecían recluidos, asegurando que se les negó el acceso a agua potable y medicamentos esenciales.
Thunberg fue detenida junto a otros 436 activistas, periodistas y abogados que intentaban llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza como parte de la Flotilla Global Sumud. Israel deportó a 171 de ellos, incluyendo a la ambientalista sueca, hacia Grecia y Eslovaquia.
«Esa no es la historia aquí»
A pesar de la gravedad de sus declaraciones, Thunberg se mostró reacia a detallar lo que le hicieron personalmente. «No quiero compartir lo que me hicieron porque no quiero que salga en los titulares y se diga que ‘Greta fue torturada’, porque esa no es la historia aquí», declaró, insistiendo en que sus sufrimientos no son comparables a los que padece la población de Gaza a diario.
Previamente, otros activistas habían denunciado abusos físicos, humillaciones psicológicas y condiciones de reclusión deficientes en correspondencia dirigida a la Embajada sueca. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel ha negado categóricamente todas estas acusaciones.

