Rematan terrenos en EEUU por crisis inmobiliaria

El mercado inmobiliario de Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión, donde el poder de negociación ha cambiado de manos. Tras años de un mercado favorable para los vendedores, la falta de compradores está obligando a los propietarios a rebajar los precios de sus viviendas o, en muchos casos, a retirarlas del mercado.

Esta nueva dinámica es el resultado de una demanda reducida, la incertidumbre económica y un aumento significativo en la oferta de viviendas. Según datos de The Associated Press, los propietarios en el Sur y el Oeste de EE. UU. están recurriendo a diversas estrategias para atraer a los compradores, como la reducción de precios, la contribución a los gastos de cierre o la cobertura de reparaciones.

Una crisis de asequibilidad y un mercado estancado
La principal causa de este estancamiento es la creciente brecha entre los precios de las viviendas y lo que los estadounidenses pueden pagar. Con un precio medio de 439.450 dólares en julio, una casa típica está muy por encima del presupuesto de una familia con ingresos medios, que solo puede permitirse una vivienda de unos 298.000 dólares. Este escenario deja fuera del mercado a cerca del 70% de los compradores potenciales.

Además, la oferta de viviendas activas ha crecido por vigesimoprimer mes consecutivo, aumentando un 25% en comparación con el año anterior. Esto significa que las casas permanecen más tiempo en el mercado, y los compradores se muestran reacios a cerrar tratos bajo las condiciones actuales.

Zonas más afectadas y un futuro incierto
La situación es más crítica en ciudades como Austin, Miami, Chicago, Los Ángeles y Denver, donde los precios han caído entre un 4% y un 4.9% en el último año. En contraste, en el Medio Oeste y el Noreste del país, la falta de inventario mantiene los precios relativamente altos.

Las expectativas de una baja en las tasas de interés hipotecario mantienen a muchos propietarios esperando mejores condiciones. Sin embargo, los analistas prevén que las tasas se mantendrán en el rango del 6% durante el resto del año, lo que no ofrece una solución inmediata al estancamiento del mercado. El dilema para los propietarios es claro: ajustar sus expectativas