Un estudio reciente de la Universidad Central de Oklahoma ha arrojado luz sobre un tema de gran interés en las relaciones modernas: el impacto de la pornografía. La investigación, publicada en la revista Sexuality and Culture, sugiere que los hombres heterosexuales que consumen pornografía pueden sentirse menos satisfechos con sus parejas y relaciones sentimentales.
La psicóloga Alicia McLean diseñó un experimento para evaluar cómo distintos tipos de medios, desde explícitos hasta no sexuales, pueden afectar la percepción que las personas tienen de sus compañeros. La investigación contó con 144 participantes, todos en una relación de pareja, que fueron divididos en tres grupos para ver diferentes películas con una temática similar, pero con distintos niveles de contenido sexual.
La «hipótesis de contraste»: el principal hallazgo
A un grupo se le mostró un segmento de una película pornográfica de piratas, a otro se le proyectó una película de acción de piratas, y al tercer grupo se le exhibió una película de piratas animada. Después de la proyección, los participantes completaron cuestionarios para evaluar su percepción sobre sus parejas y la calidad de sus relaciones.
Los resultados más notables se observaron en los hombres heterosexuales que vieron el video pornográfico. Ellos calificaron a sus parejas como menos atractivas y deseables en comparación con los hombres que vieron las películas de acción o animación. Este hallazgo respalda la «hipótesis de contraste», que sugiere que ver contenido sexual idealizado puede generar comparaciones desfavorables en la pareja.
El estudio concluyó que este efecto es particularmente notable en hombres heterosexuales, lo que sugiere que las normas culturales que rodean la deseabilidad sexual y los roles de género pueden influir en cómo perciben a sus parejas. Es importante destacar que este efecto no se registró en mujeres ni en otros grupos de orientación sexual.

