La primera edición del Miss Grand Venezuela, bajo la dirección de Jacqueline Aguilera, tuvo como gran protagonista a Nariman Battikha. El certamen, realizado en Valencia, coincidió con el lanzamiento de la colección del diseñador filipino Leo Almodal, quien también brilló en la gala.
Con la tiara en su cabeza, Battikha comienza a asumir el rol de reina: enfrentar críticas, responder preguntas incómodas y demostrar preparación. Apenas 24 horas después de su coronación, se presentó ante los medios regionales para hablar sobre los retos que enfrenta y cómo lidia con los señalamientos.
Algunos usuarios en redes han catalogado su título como “designación” y no como un triunfo. Ella responde con firmeza: “Competí como las otras chicas, hice mi casting, la organización lo sabe. Fue una competencia constante en todas las áreas y salí victoriosa”.
Battikha asegura que hoy tiene más madurez que hace siete años, cuando inició en los certámenes de belleza y las críticas la afectaban con mayor facilidad. Ahora, dice, sabe cómo convertir los cuestionamientos en oportunidades de crecimiento.
La economista, conferencista y coach se prepara para representar a Venezuela en el Miss Grand International en Tailandia. Su propuesta de discurso apunta a la paz ambiental, un tema que considera necesario visibilizar y llevar a la juventud como motor de cambio.
Con un perfil académico y profesional poco habitual en el mundo de los concursos, Battikha busca usar su plataforma para generar impacto y demostrar que una reina de belleza también puede incidir en conversaciones globales sobre sostenibilidad y futuro.

