En Venezuela, las redes sociales se convierten en aulas para miles de emprendedores

El aroma a vainilla y chocolate acompaña cada jornada de Nelly, quien hace cinco años transformó su cocina en un taller de repostería. Lo que comenzó como una salida económica durante la crisis, se consolidó como su principal fuente de ingresos gracias a un camino de autoaprendizaje guiado por redes sociales. “He aprendido mucho a través de Instagram Live y YouTube. Profesores de todas partes del mundo comparten sus técnicas y eso me permitió ampliar mi repertorio”, relató.

Su caso refleja una tendencia que se expandió en plena pandemia: el uso de plataformas digitales como espacios de formación alternativa. Frente a los altos costos de academias tradicionales —donde un curso básico puede superar los 200 dólares, inalcanzable para la mayoría de los venezolanos—, las redes se convirtieron en una escuela accesible. Según Data Report, más de 15 millones de personas en el país las utilizan activamente, lo que ha democratizado el acceso al conocimiento.

La hiperinflación y la reducción de programas en instituciones como la Academia América o el Inces aceleraron esta migración hacia lo digital. Allí, cuentas especializadas en repostería, costura o marketing ofrecen tutoriales gratuitos y comunidades de apoyo en WhatsApp y Telegram, que permiten intercambiar técnicas y resolver dudas. Expertos destacan que se trata de un “ecosistema educativo” que ha abierto oportunidades a poblaciones vulnerables.

Historias como la de Margarita, quien dejó sus estudios de Arquitectura y aprendió costura viendo videos en internet, confirman que el autoaprendizaje responde tanto a intereses personales como a necesidades económicas. Aunque los cursos en línea no otorgan certificaciones formales, ofrecen algo que muchos consideran más valioso: la posibilidad de generar ingresos y sostener un proyecto propio.

En medio de la precariedad y la falta de alternativas institucionales, las pantallas se han transformado en pizarras virtuales. Cada tutorial, cada comunidad digital, representa una puerta abierta para quienes buscan emprender y reinventarse.