Han transcurrido más de 72 horas desde que el senador y precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay fue víctima de un atentado sicarial en la localidad de Fontibón, en Bogotá, el pasado 7 de junio de 2025. El ataque ocurrió mientras Uribe se encontraba en un parque del sector Modelia, dirigiéndose a la comunidad durante un acto público centrado en la salud mental. En medio del evento, un joven se acercó a menos de dos metros y disparó en múltiples ocasiones, hiriéndolo en las extremidades y en el cráneo.
El esquema de seguridad del senador reaccionó de inmediato para contener el sangrado y trasladarlo a un centro asistencial cercano. Una ambulancia que circulaba por la zona permitió evacuarlo rápidamente a una clínica de Fontibón, donde fue estabilizado antes de ser remitido a la Fundación Santa Fe, en el norte de Bogotá. Esa misma noche, Uribe fue sometido a una cirugía de urgencia debido a la gravedad de las heridas.
Actualmente, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos en estado crítico, aunque el último boletín médico del 11 de junio, emitido por el doctor Adolfo Llinás Volpe, reportó señales de mejoría neurológica por la disminución del edema cerebral, así como una tendencia a la estabilización hemodinámica. A pesar de su condición, su evolución genera esperanza tanto en su equipo médico como entre sus simpatizantes.
El atacante, un menor de edad próximo a cumplir 15 años, fue capturado tras una persecución en la que resultó herido de bala en una pierna. Luego de ser operado, se llevó a cabo la audiencia de imputación en las instalaciones de la Clínica Universitaria Colombia. Aunque en el momento de su detención el joven ofreció colaborar proporcionando contactos de los presuntos autores intelectuales, no aceptó los cargos por tentativa de homicidio y porte ilegal de armas. La Fiscalía solicitó su reclusión en un centro especializado para menores mientras avanza el proceso judicial.
El atentado contra Uribe ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad pública en Bogotá, donde se han registrado otros casos recientes de violencia asociados a bandas de sicariato. El hecho ha generado una oleada de solidaridad: ciudadanos, líderes políticos y figuras públicas se han concentrado frente a la Fundación Santa Fe para orar y pedir por la recuperación del senador. La conmoción nacional tras este intento de asesinato ha reavivado el debate sobre la protección a líderes políticos y el papel de menores en el crimen organizado.

