Venezuela incluida en nuevas restricciones migratorias impuestas por Trump

La reciente orden ejecutiva firmada por el expresidente Donald Trump ha generado una nueva ola de tensiones diplomáticas y preocupaciones humanitarias. En el documento, Trump establece una prohibición total de ingreso a ciudadanos de 12 países y restricciones parciales a nacionales de otros 7, entre los cuales figura Venezuela.

La medida ha sido presentada como parte de una política migratoria “basada en la seguridad nacional”, según argumentó Trump en un discurso donde justificó la necesidad de controlar el flujo migratorio desde regiones que, según él, representan “riesgos significativos” para Estados Unidos. Aunque no se detallaron públicamente todos los países incluidos, fuentes cercanas a la Casa Blanca confirmaron que Venezuela estaría sometida a un régimen de verificación reforzada y limitaciones de entrada a ciertos grupos de ciudadanos.

Analistas coinciden en que esta decisión representa un giro aún más severo respecto a las políticas anteriores del exmandatario, y marca una nueva etapa de endurecimiento migratorio que afecta directamente a miles de latinoamericanos, especialmente en momentos de creciente inestabilidad en países como Venezuela, Nicaragua y Haití.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos han levantado la voz ante lo que consideran un “acto de discriminación migratoria selectiva”, mientras líderes regionales evalúan los posibles impactos sociales y diplomáticos. En el caso venezolano, la medida podría afectar no solo a migrantes que buscan refugio, sino también a profesionales, estudiantes y familiares que desean reunirse con seres queridos en EE. UU.

Voces críticas dentro y fuera de Estados Unidos han acusado a Trump de usar la seguridad como pretexto para establecer barreras ideológicas y políticas. “Esta orden es más política que técnica. Se basa en prejuicios, no en datos objetivos”, expresó un vocero de una coalición proinmigrante con sede en Washington.

La decisión llega en un contexto electoral caliente, donde Trump busca recuperar terreno apelando a uno de sus temas centrales: el control migratorio. Mientras tanto, miles de ciudadanos venezolanos quedan atrapados en la incertidumbre, ante un escenario internacional cada vez más hostil para los migrantes de la región.