Un hallazgo estremecedor sacudió al estado Delta Amacuro el pasado 28 de mayo, cuando pescadores locales encontraron una embarcación de madera a la deriva con 14 cadáveres en su interior. La lancha, sin motor fuera de borda y aparentemente propulsada a remo, fue avistada en aguas venezolanas, generando alarma en la comunidad. Los cuerpos, aún sin identificar, vestían impermeables verdes y se encontraron salvavidas naranjas a bordo, lo que sugiere que las víctimas podrían haber estado preparadas para una travesía marítima.
Ante la gravedad del descubrimiento, autoridades del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMEF), junto con expertos en antropología y odontología forense, se trasladaron a la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) en Ciudad Guayana para realizar las investigaciones pertinentes. Hasta el momento, las causas de las muertes y las identidades de las víctimas permanecen desconocidas, y las autoridades continúan trabajando para esclarecer los hechos.
Este trágico suceso recuerda incidentes anteriores en la región, como la tragedia de Güiria en 2021, donde una embarcación con migrantes venezolanos naufragó en su intento de llegar a Trinidad y Tobago, resultando en múltiples fallecidos y desaparecidos. La recurrencia de estos eventos pone de manifiesto los riesgos asociados a la migración irregular y la necesidad de abordar las causas subyacentes que impulsan a las personas a emprender peligrosas travesías marítimas.
Las autoridades han instado a la población a colaborar con cualquier información que pueda ayudar en la identificación de las víctimas y en la reconstrucción de los hechos que llevaron a esta lamentable pérdida de vidas humanas. Mientras tanto, se espera que los resultados de las autopsias y las investigaciones forenses proporcionen más detalles sobre las circunstancias de esta tragedia.

